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Recitales por Chile: El asco y los temblores o el gran revolcon de hipocresias

0 Comentarios 19 March 2010

Recitales por Chile: El asco y los temblores o el gran revolcon de hipocresias

   El 27 de febrero a las 03.34 am todo Valparaíso, Biobío, Santiago, el medio de la nada y la nada hecha el medio, absolutamente toda la República de Chile tembló por varias razones, llevándose 497 vidas. (http://es.wikipedia.org/wiki/Terremoto_de_Chile_de_2010)  

  Esta vez fue un desastre natural, no uno político de esos que también destruyen, y desde Argentina se organizó el evento solidario “Argentina abraza a Chile”, un concierto a beneficio de los damnificados por el terremoto, que realizó la organización no gubernamental Red Solidaria (organizado por Juan Carr)  junto a varios músicos de rock, sobre el predio ubicado en Avenida Figueroa Alcorta y La Pampa, en la Ciudad de la Furia, Buenos Aires.

  Entre otros artistas se destacaron Gustavo Cerati, León Gieco, LFC, D-Mente, Gustavo Santaolalla, Pedro Aznar y Andrés Calamaro.

  Las cifras fueron altas: Más de cien mil personas donaron 60 toneladas de alimentos, abrigos y otros elementos para ayudar en esta situación desesperante. (+ info http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-141992-2010-03-14.html )

 La tierra y el mar no avisan cuando nos van a pasar factura de los desastres ecológicos que les provocamos con un cinismo y desidia totales, es por eso que con “los actos de la naturaleza” como dicen algunos, no se encuentran (por lo menos no fácilmente) responsables mortales. 

  Encima, a mi cínica y bizca mirada, Chile tiene la desgracia sobre la desgracia que es la de poder caer en el circo de la solidaridad con brillos de lentejuelas de Rock Star.

 No estoy en contra de los artistas, y mucho menos de la gente. Hay que salvaguardar el buen nombre y honor de mil anónimos que sacaron de sus propias alacenas lo que seguramente no les sobraba, para darles a los que ciertamente les falta. Grandes los pueblos y su conciencia mil veces más limpia que más de uno.

 Digo que no vaya a ser que con tanta purpurina les sigamos aliviando las verdaderas responsabilidades a los gobiernos correspondientes.

  Oiga, que hay que ser realista, no tenemos las casas o edificios de los japoneses que viene el mismísimo Godzilla echando putas y no hay que “lamentar mayores víctimas” porque está todo pensado y preparado para este tipo de catástrofes. Desde lo antisísmico al robot que te rasca la espalda. La física es la física, un terremoto devenido en Tsunami, de 8.8 grados corre al maldito país de su eje, el tema es si nos corre el eje mental sobre la idealización y espectacularización del horror.

   We are the World, Live Aid, Live 8, Hope for Haiti Now: A Global Benefit for Earthquake Relief (Esperanza para Haití ahora: Un Beneficio Global para el Socorro por el Terremoto), han sido hitos en la historia musical y política de todo el mundo. Sería una de las “caras lindas” de esta globalización que nos acompaña y aplasta de hace décadas. Yo hablo de algo políticamente más profundo, en un tono políticamente “menos correcto”. 

  Más de uno dirá, “¡Ay, pero por lo menos se hace algo, en vez de quejarse! ¿Dónde está la Evian que pedí?” ¡Que está muy bien! ¡Que se entienda que lo mío es envidia, que no tengo la voz de Paulina Rubio ni su chequera como para donar algo! Así sea renunciar a unas botas de Dolce & Gabanna para donar ese dinerillo a la Teletón.

  Estoy hablando de esa especie de Live 8 casi esperado por los artistas por la difusión que tiene, que pretende ser snob con el morbo elegante que implica juntar lo que sea para los “carenciados”, la pedida de autógrafos a algunos músicos o actores que duermen bien ese día por el Prozac y porque pusieron su moneda en la casa de Ronald Mc Donald, se sacaron la foto con el pibe “pobre/inundado/necesitado” y así saldan deudas.

  Deudas sociales que no son exclusivamente de ellos, claro está. No entraremos en la hipocresía de vender el Bentley y mutar a “marxista”, pero tampoco caigamos en la cómoda inocencia de creer que este es un proceso que no nos involucra a todos.

   Hablo de cierto escalofrío al escuchar esa versión en español de We are the World (Michael Jackson/Lionel Richie) cantada por latinos que buscan como sabuesos el american dream, como un cliché con aroma a café y cocaína colombianos. Hace años que hablan en inglés, y lo sabemos nosotros porque a Shakira le hemos pagado, De La Rua mediante, parte de sus clases particulares para pretender cantar en el idioma que lo hace y qué feo lo hace.

  Pero para las cámaras cantemos en español, teóricamente para ayudar a quienes sí hablan en español, a quienes trabajan, viven, comen, cojen y mueren en español.

  El 27 de febrero se sacudió todo Chile, es cierto, pero es Latinoamérica toda la que tiembla hace años. El resto de los días tiemblan las bocas también de quienes hablan araucano, pero no tienen mayores voces ni votos, si es que les pasa como en Argentina que las “reservas” (insultante término) indígenas cada vez que quieren hacer un avance, un mínimo trámite, una boludez: agua potable o no morir por enfermedades supuestamente erradicadas hace siglos, tienen que estar REGISTRADOS, tienen que tener personería jurídica. Sí, leyeron bien. Es que son como una especie de mercados, que los compran otros, con un número de CUIT en la frente y su tierra tiembla todos los días, no uno.

  ¡Pero qué bajón el terremoto del país vecino! Lo bueno es que Campanella ganó un Oscar, y se va a improvisar una vuelta olímpica alrededor del lobo marino de Mar del Plata.

  Qué bajón que la mitad de la Argentina no comience las clases todavía o los chicos lleven sus sillas o bancos a la escuela y mientras tanto los zapatos de la Mandataria, puestos uno al lado del otro, afirman que cubrirían toda la extensión de la fachada de la Residencia de Olivos.

  Es que siempre hay alguno de mal gusto, que no tiene el don de la oportunidad, que muere por la inseguridad, el desamparo institucional, se inunda o pasa algo, justo cuando Racing está por promocionar…

  Qué coqueteo infame el de la solidaridad mal entendida, qué cólicos al alma cuando escuchás a los que putean a los chilenos todo el año por cuentas pendientes de guerras absurdas y hoy se “conmueven” por esto. Qué suerte que se conmuevan. Pero creo que el verbo debería ser otro: Muévanse. Es la única solución. ¡Y lo hacen! Como esta gente que sigue ayudando, acercándose a la embajada chilena, o de cualquier forma que aporte con su granito de arena. Acá y allá.

  Como conozco el rumbo de estas detestables declaraciones sobre la podredumbre política, no van a faltar dos reacciones: el que no termine de leer la nota porque, como dije es bajón hablar de los pobres y del dolor, como hice yo cuando escuchaba a Actitud María Marta y hablaron de Haití y dije ¡chicas no rompan el clima! Así somos de relajados, así somos de hipócritas.

 Y la otra opción, el que te dice ¿Y vos que hacés por este país o el que sea, eh? Reacción típica y sumamente válida a las actitudes como la de Brandoni en Esperando la carroza, cuando se queja de la miseria de las tres empanaditas…Esa respuesta, la tengo yo, y estoy bastante tranquila al respecto.

  Les dejo el link del video de una chilena maravillosa que no tenía a Bono para que le organice el recital, llegó a todo el mundo igual y que se relaciona sin querer con la filosofía del rock como contrapropuesta, como contracultura.

  Aunque tenga aires de cueca en lo musical, se une en algunos puntos con la visión revolucionaria de algunas ramas del rock. Ese que no se broncoaspira con las pelotitas de colores de una caja inmensa, donde vienen embalados los éxitos y cultos instantáneos, donde se produce el gran revolcón.

(Pongo el link no el video en sí, porque entiendo que el que entra acá quiere escuchar  lo que llamamos rock.  http://www.youtube.com/watch?v=afzP8J3eP6M )

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