De todos los oficios del mundo, me enamoro de uno de los más difíciles. Somos luthiers de letras y no es fácil.
Con mi remera de Jack Daniels puesta, por no hacer lo mismo con el whisky a esta hora de la matina, El Rey cosquillea mis dedos con The Thrill is gone (Roy Hawkins) y sé que será una nota dificilísima.

