Que habrá discos dobles, avenida doble mano, dobles intenciones, todo por dos pesos, por dos cabezas de dos nobles potrillos, por dos aspiraciones a algo, pero si de un doblete necesario hablamos, para mí es la experiencia de ver a Divididos. Se vive, quiérase o no, desde una doble mirada que los hace únicos.
De todos los oficios del mundo, me enamoro de uno de los más difíciles. Somos luthiers de letras y no es fácil. Con mi remera de Jack Daniels puesta, por no hacer lo mismo con el whisky a esta hora de la matina, El Rey cosquillea mis dedos con The Thrill is gone [...]